Quién es el condenado por el crimen de Lola Chomnalez

Leonardo David “El Panadero” Sena fue condenado a 27 años y seis meses de cárcel por el asesinato de Lola Chomnalez. Sus antecedentes penales y las versiones contradictorias que aportó ante la Justicia tuvieron peso en la sentencia.

A nueve años del crimen de Lola Chomnalez, la Justicia uruguaya resolvió este miércoles 17 de abril una pena de 27 años y medio de prisión para Leonardo David Sena por el femicidio de la adolescente argentina de 15 años ocurrido en diciembre de 2014 en una playa Barra de Valizas, Uruguay.

En la intimidad, a Sena se lo conocía por un pseudónimo: le decían “El Panadero”. Antes de ser señalado como autor material del crimen, el sospechoso presentaba antecedentes penales por violencia y también por violación (siendo detenido en 2003 y 2009).

Uno de los giros más significativos en la investigación por el asesinato de Lola Chomnalez se produjo cuando el ahora condenado fue identificado en la ciudad de Chuy, en la frontera que une a Uruguay con Brasil, tras denunciar un robo.

La Justicia ya estaba detrás de los pasos de Sena, pero no lograban encontrarlo. Adicionalmente, algunos vecinos habían asegurado que era frecuente ver a Leonardo David Sena justo en la zona donde hallaron los restos de la adolescente.

A raíz de esta denuncia inesperada que realizó el propio Sena, el sujeto debió proporcionar sus datos personales y el paso siguiente de los investigadores consistió en allanar su vivienda.

Si bien Sena alegó no saber los motivos del allanamiento, las sospechas se intensificaron por su negativa a someterse a una prueba de ADN.

Debido a su resistencia, los agentes tomaron un cepillo de dientes y lo compararon con las muestras genéticas que la Justicia ya tenía a disposición por las manchas de sangre halladas entre las pertenencias de la víctima.

– ADN del agresor: los peritajes demostraron que los rastros de sangre hallados entre las pertenencias de Lola Chomnalez (su DNI y una toalla) coincidían con el patrón genético del acusado, lo cual aportó evidencias de que el acusado había tenido un contacto directo con los objetos de la joven.

– Inconsistencias en las declaraciones de Sena: durante la indagatoria, el sospechoso reconoció haber sacado dinero de la mochila de la adolescente. Sin embargo, la versión de Sena presentaba puntos contradictorios: las pericias determinaron que Lola fue asesinada entre las 15 y las 16 horas del 28 de diciembre de 2014 y en ese preciso momento llevaba la mochila consigo. En cambio, Sena declaró que encontró la mochila a dos cuadras de la bajada del balneario Barra de Valizas. La Justicia determinó que “las declaraciones exculpatorias de Sena Cabrera no pueden admitirse, pues Chomnalez Belmonte tuvo dominio de la mochila hasta su muerte”.

“La agresión que culmina con la muerte de Lola Chomnalez antecedió al hurto, en cuya comisión se deposita el material genético en forma conjunta de víctima y victimario”, sentenció el juez Juan Giménez Vera.

– En línea con estas declaraciones inconsistentes, se añaden asimismo explicaciones sumamente rebuscadas e inverosímiles acerca de cómo la sangre de Sena y la de la víctima coincidieron en las pertenencias de la joven asesinada.

El sospechoso intentó instalar la versión de que se había lastimado un dedo y se había colocado una curita momentos antes de encontrar la mochila de Lola y proceder al robo. Pero la Justicia consideró que las pruebas reunidas durante la investigación, reforzadas por la evidencia genética, “contradecían” las afirmaciones del acusado.

“El estado de inocencia que acompaña a toda persona a quien se le atribuye la participación en la comisión de un delito, se encuentra francamente ausente en el caso de Sena Cabrera a partir del elenco de probanzas allegadas a la causa y que contradicen su versión. La mochila de Lola Chomnalez, no pudo estar al mismo tiempo donde fue ubicado su cuerpo y donde él dice que la encontró”, se indicó al respecto.

– Al reconstruir el caso y estudiar las lesiones que presentaba Lola Chomnalez, los peritos encargados del análisis criminalístico encontraron evidencias de una secuencia violenta que fue incrementándose hasta producir la muerte de la argentina de 15 años, para después sustraer algunas de sus pertenencias.

“Primero se produjo el golpe a nivel del cráneo, luego las múltiples lesiones cortantes en el cuello, que no buscaron otra cosa que el imperio de su voluntad criminal, para seguidamente alcanzar su propósito a través de la sofocación. El fin perseguido y, lamentablemente, logrado, fue la muerte”, especificó el juez del caso.

– Ficha de antecedentes del acusado: los antecedentes penales de Sena fueron repasados y tuvieron un peso considerable a la hora de resolver su condena a 27 años y medio de prisión.

– Otro factor clave para la Justicia fue el índice de peligrosidad, directamente ligado al punto anterior y a la reconstrucción del crimen. El magistrado consideró que contaba con evidencias suficientes del nivel de peligrosidad de Leonardo David Sena.